Entrenamiento en control de esfínteres: del pañal al baño
MPsc. Eugenia Chacón S., Psicóloga Clínica
El término ¨entrenamiento en control de esfínteres¨ se utiliza habitualmente para describir los pasos que los padres llevan a cabo para ayudar a sus hijos a desarrollar el control intestinal y vesical y así enseñarles dónde evacuar. Lo anterior implica dejar de usar el pañal, para empezar a utilizar el baño o retrete. La mayoría de los niños adquieren el control intestinal, tanto diurno como nocturno, entre los tres años y medio y los cuatro años de edad. En cuanto al control vesical, se considera como edad límite, los cinco años de edad. Algunos niños adquieren el control intestinal y vesical simultáneamente, y las niñas tienden a ser más rápidas que los niños en llegar a controlar el esfínter.
Podemos considerar a un niño entrenado en control, cuando es capaz de utilizar el aseo o baño de forma razonablemente independiente, con ayuda para limpiarse. Muchos padres hacen que el entrenamiento resulte contraproducente, al intentarlo demasiado pronto, de una manera demasiado rígida, o demasiado tarde. Conocer lo que se espera en el desarrollo normal del niño ayudará a los padres a sentirse menos apresurados y más relajados en cuanto a esta tarea de enseñanza.
Tácticas para facilitar las primeras etapas en control:
* Anticipar. Sentar al niño en el retrete en el momento esperado o cuando son visibles los signos indicadores de que necesita ir al baño, ejemplo: retorcer las piernas.
* Hacer que el sentarse en el retrete forme parte de la rutina matutina (antes de vestirse) y de la rutina nocturna (antes de acostarse).
* Elogiar el éxito ( y el esfuerzo); evitar la crítica y el castigo
* Aumentar gradualmente la frecuencia del uso del orinal, evitando la fuerza y las ¨sentadas¨ demasiado largas y aburridas.
* Recordarle al niño que pida o avise si quiere ir al baño.
* Animar al niño a comunicar cuando se ha orinado o defecado. La conciencia de estar ¨mojado¨ o sucio, precede a la conciencia de impedir orinarse o defecar.
* Con el tiempo, ir quitando gradualmente los pañales, empezando con el día.
* Finalmente, utilizar un retrete adaptado al niño; por ejemplo, colocar un escalón para que el niño alcance.