Cómo ayudar a los niños a manejar el enojo
MPsc. Nicole Tinoco G.
Psicóloga Clínica y de la Salud
CEPEF
nicole.tinoco@gmail.com
Cel. 8888-4164
El enojo es una emoción básica que todos los seres humanos sentimos en algún momento. Es normal y generalmente es saludable. Sin embargo, cuando el control se pierde , el enojo se vuelve en algo peligroso y destructivo. A los niños puede traerles problemas con su familia, sus compañeros y en su rendimiento escolar.
El autocontrol es un importante atributo que todos los niños deberían aprender a desarrollar, ya que así podrán contar con recursos internos que son necesarios para el éxito social, mejores relaciones familiares, etc.
Desde etapas muy tempranas, los niños aprenden una idea de cómo expresar y manejar sus emociones, esto lo hacen a través de la interacción con su familia y amigos, por medio de la televisión, videojuegos o libros.
Algunos niños, desafortunadamente, aprenden formas contraproducentes y agresivas de expresar el enojo y, al enfrentarse a situaciones que generan enojo, recurren al uso del ataque. La manera natural de expresar el enojo consiste en responder con agresión. Es la respuesta automática ante la percepción de amenazas físicas, verbales o psicológicas. A pesar de ello, responder con agresión ante cada situación de amenaza no es saludable ni seguro.
La violencia trae de la mano dificultades sociales, problemas familiares, daño físico o emocional, y en casos extremos, problemas con la justicia. De aquí, se deduce la importancia de enseñar a los niños, desde pequeños, formas saludables de controlar su ira:
* Ayudar a los niños a reconocer los sentimientos de enojo y ayudarles a aprender a expresarlo a través de maneras positivas y eficaces: ayudarlos a enfrentarse con el enojo al orientar su comprensión y manejo de esta emoción, de manera directa y no agresiva.
* Hablar de las emociones ayuda a los niños pequeños a comprender sus emociones: Animar a los niños a hablar de las situaciones que producen el enojo. Los niños pequeños comprenden mejor el enojo y otras emociones cuando los adultos se los explican. Deben aprovechar situaciones de enojo para ver cómo reaccionan los niños, sin juzgar, evaluar o exigirles que se sientan de otra manera.
* Crear un ámbito emocional seguro. Un ámbito seguro para los niños les permite reconocer los sentimientos, positivos y negativos, y no permite que el enojo sea castigado.
* Ser un ejemplo del manejo responsable del enojo. A los niños les cuesta comprender la emoción cuando los adultos manifiestan mucho enojo. Hay que enseñarles a reconocer, aceptar y hacerse responsables de sus propios sentimiento de enojo, y expresarlo de manera no agresiva.
* Ayudar a los niños a desarrollar la capacidad de autorregulación: Se les puede pedir que piensen en actividades positivas (correr, pintar, leer, oír música) que los mantengan alejados de las actividades que los enoja, además de que los motiven y los lleven a participar regularmente de ellas. El adulto debe servir de ejemplo practicando a estas actividades. A medida que crezcan los niños, los adultos pueden pasar el control del niño a él mismo, y aprenda a desarrollar para sí mismo la capacidad de autorregulación.
* Otras estrategias de autorregulación: hacer inspiraciones profundas antes de reaccionar agresivamente cuando estén enojados. Para obtener buenos resultados, es necesario practicar antes. En caso de niños pequeños, es una habilidad que los padres pueden practicar con ellos al acostarlos.
* Alentar a los niños a poner un rótulo a los sentimientos de enojo: enseñarles que tienen un sentimiento y que pueden usar una palabra para describir ese sentimiento.
* Ayudarlos a desarrollar la empatía. Practicar juego del tipo "¿Cómo puede sentirse X cuando le pegás y le arrebatás su juguete?" o “¿Cómo te sentirías si X te hiciera lo mismo?”
* Admitir cualquier sentimiento no cualquier comportamiento. Uno puede sentirse enojado, pero no por eso golpear o patear para expresar lo que uno siente.
* Cada situación en que su hijo se enfrenta con los sentimientos de enojo es una oportunidad de aprendizaje. Cuando observe que su hijo mantiene la calma ante una situación provocativa, recálqueselo y felicítelo. En cambio, si nota que no maneja bien su enojo, acérquese y ayúdelo a resolver el problema. Pregúntele, qué podría hacer la próxima vez que pase algo que lo enoje. Ayúdelo a buscar opciones, como “no poner atención e ignorar lo que pasa” “buscar a un adulto” y luego motívelo a que la próxima vez reaccione eligiendo alguna de estas formas socialmente aceptadas.
¿Cómo saber cuándo buscar ayuda profesional?
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Cuando el niño presenta sucesos habituales en los que no puede evitar agredir física o verbalmente a otros, o tiene problemas para lograr a tranquilizarse cuando está enojado.
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Cuando hay ataques de enojo repetidos con una frecuencia alta, ya que interfieren en la participación del niño en las actividades de la escuela, y acrecienta el riesgo de que un compañero salga dañado física o emocionalmente.
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Cuando los niños descargan sus impulsos de enojo en ellos mismos y pueden desarrollar conductas de autoagresión (golpearse la cabeza, cortarse, actitudes suicidas). Los niños o jóvenes que muestran estas conductas necesitan atención inmediata.
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Un profesional podrá evaluar las causas y los factores que activan el enojo y la frustración, y ayudarlo a adquirir habilidades específicas para el manejo de la ira. Podrá, además, darle apoyo y orientación a los padres y maestros del niño.
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