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Aprender idiomas no es una experiencia desagradable
Fecha: 19/03/09
Autor:
Categoría: Estimulo para Bebés
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Aprender idiomas no es una experiencia desagradable

Para un niño, el aprendizaje de otro idioma no se diferencia mucho del aprendizaje del idioma materno. De hecho, gran parte de la tarea es la misma, debido a que hay procesos similares en ambos. Por este motivo, es vital entender cómo hizo su hijo para aprender su idioma materno y cómo usted lo ayudó. Quizás usted no se ha dado cuenta de que sin usted, su hijo no hubiera aprendido a hablar tan fácilmente.

Los niños aprenden al hacer algo. Ellos aprenden el idioma al jugar un papel activo en algo que les interese y que sea apropiado para su edad y sus habilidades. Los adultos le llaman jugar, pero para el niño no existe diferencia entre el trabajo y el juego, hasta que aprende esta diferencia de los adultos o de otros niños. De hecho, el trabajo del niño es jugar.

Usted le habló a su hijo en forma fácil de entender. Al mismo tiempo, aumentó su uso del lenguaje. Mucho de lo que los niños saben, lo han aprendido de conversaciones en las que han participado. Captar tanto la información como el lenguaje depende de la interacción entre el niño y el adulto. Es como si dos personas se estuvieran tirando una pelota. El lenguaje pasa del uno al otro a través de conversaciones.

El grado de colaboración y la calidad de la conversación influyen grandemente en la rapidez del desarrollo del lenguaje del niño. Muchos padres, especialmente las madres, intuitivamente saben cómo hablarles a los niños de forma especial que facilita el aprendizaje del lenguaje. Estas habilidades de lenguaje a veces se conocen como “técnicas de idioma materno”.

¿En qué consisten las técnicas de idioma materno?

Los padres están sensibilizados a las necesidades de su hijo, y sus antenas se enfocan hacia el deseo de comunicación de su hijo. Ellos captan la más mínima señal, que para otros pasa desapercibida. Esto, junto con el conocimiento íntimo que tienen del nivel de desarrollo y de interés de su hijo, le sirve de ayuda a los padres para interpretar lo que el niño está tratando de decir. Las técnicas de idioma materno son innatas en los adultos.

La conversación comienza del punto donde se encuentra el niño y se desarrolla a partir de ahí. El padre con frecuencia le responde al niño lo que éste quiere saber. De esta forma, el niño puede comprobar que tenía razón para entonces volver a usar el lenguaje en forma más refinada. Inclusive si el niño empieza con una sola palabra, la madre intuitivamente sabe a qué nivel lanzar la respuesta. Usando las técnicas de idioma materno, la madre aumenta la canversación gradualmente.

¿Cómo se ponen en práctica las técnicas de idioma materno?

  1. Los padres hablan más despacio y pronuncian más claramente, pero sin distorsionar la forma en que dicen las palabras y sin alterar el ritmo de lo que dicen. No hay artificialidad.
  2. Los padres pueden poner énfasis en una palabra difícil al acompañarla con un gesto u otro lenguaje corporal.
  3. Ellos tienden a usar una voz más suave, más afectuosa y en un tono más alto. Piensan que es más fácil escuchar una voz con un tono más alto.
  4. Con frecuencia los padres se detienen al final de una oración para darle la oportunidad al niño de repetir una respuesta.
  5. Ellos pueden detenerse para cerciorarse de que el niño ha escuhcado y entendido antes de continuar, pues saben que no tiene sentido continuar si el niño no ha entendido.
  6. Los padres usan lenguaje real. Ellos pueden incluir algunas de las palabras del niño o palabras de la familia, pero no usan lenguaje infantil de forma continua ni lenguaje incorrecto.
  7. Al hablar de forma natural e inconsciente, repiten lenguaje, dicen el mismo mensaje en otras palabras; simplifican el lenguaje complejo; usan oraciones cortas; usan tonos de voz y velocidades diferentes; usan ejemplos precisos y cosas reales para ayudar a la comprensión.

¿Por qué es vital la interacción para el aprendizaje del lenguaje?
La interacción le proporciona al niño:

  1. una experiencia en la que se usa y aprende lenguaje
  2. un contenido que se puede aprender

A través de la interacción en conversaciones con técnicas de idioma materno, la adquisicón del lenguaje ocurre naturalmente. A su propio ritmo, el niño desarrolla la fluidez.

El grado de fluidez depende en gran medida de la calidad de la interacción. Para que se pueda dar una buena interacción, el que escucha debe grabar exactamente lo que se dice. Los padres se acostumbran a prestarles atención a sus hijos y a convertirse en buenos oyentes. La comunicación con los niños depende de escuchar atentamente el lenguaje, así como de buscar información callada y combinar ambos con intuición paternal. El contacto visual entre el niño y el padre es parte importante de escuchar y comprender.

¿Cómo se desarrolla el lenguaje?
Los lingüistas han dicho que el proceso de adquisición de una lengua se encuentra marcada por tres etapas, a saber:

El período silente
El período intermedio
El avance repentino

La segunda y la tercera etapa ocurren juntas por un tiempo hasta que los niños llegan a hablar con fluidez.

El período silente:

La comunicación entre un bebé y los adultos ocurre desde el nacimiento. Al principio, la comunicación del bebé es sin el uso de palabras. Durante este período de desarrollo silente, sin el uso de palabras, los niños están aplicando en silencio el lenguaje que oyen en su propio mundo. Al mismo tiempo, están tratando de entender apresuradamente las categorías básicas del lenguaje. Ellos se actualizan continuamente, ajustándose a la nueva información que adquieren. Este ajuste continúa a través de la vida del niño hasta que sus destrezas de lenguaje alcanzan las del mundo adulto. Los niños saben instintivamente cómo aprender el lenguaje. Es como si ellos tuvieran un programa guiado de forma innata que ya está listo para pasar por los mismos procesos, sin importar de qué idioma se trate ni de cuántos.

Los niños avanzan a su propia velocidad. No se les puede apurar para que salgan del período silente. Cuando ya ellos han acumulado una reserva de categorías y sistemas y han descifrado cómo usarlos para producir lenguaje, de pronto, de un día para otro, empiezan a hablar.

Los padres o hermanos pueden extender el período silente artificialmente al imaginarse las necesidades del niño y responder todas las preguntas por él. En estas situaciones, el niño nunca tiene motivo para comunicarse. A él le dan toda la información que necesita. Cualquier oportunidad para participar en la conversación está bloqueada por su familia que responde antes de que él tenga la oportunidad. Un bloqueo parecido puede ocurrir con niños mayores, si los padres contestan ansiosamente todas las preguntas que los visitantes les hacen a los niños.

El período intermedio:
La alegría y el orgullo que muestran los padres cuando sus bebés balbucean sus primeros sonidos parecidos a palabras es contagioso. Esta muestra de entusiasmo es importante para el niño, ya que lo motiva a tratar de seguir hablando. Le hace comprender que hablar es una forma de darle felicidad a sus padres y que estos se sientan complacidos por él.

A medida que el niño pasa de usar una palabra a usar dos, los padres notan que el niño comienza a:

1. reducir las oraciones a dos palabras con mucho sentido: “El perro está en el jardín” se reduce a “perro jardín”. Las palabras de contenido se recuperan y las palabras funcionales se desechan.

2. cortar el final de las palabras: “los perros están ladrando” se reduce a “perro ladra”.

3. hacer preguntas con pronombres interrogativos: ¿Dónde perro?

Los niños son diestros en captar bloques de lenguaje ya compuesto, lo que se llama con frecuencia frases prefabricadas. Ellos lo imitan perfectamente , sin tener idea de cuántas palabras contiene o saber nada acerca de la gramática.

El avance repentino:

Ya a los tres años, la mayoría de los niños está comenzando a crear su propio lenguaje. Crean oraciones correctas de tres o cuatro palabras juntas. Son capaces de una conversación bastante elaborada.

La habilidad de hablar se desarrolla de forma predecible. El lenguaje que crea el niño comienza a sustituir el lenguaje prefabricado. Los errores del lenguaje interino son menos frecuentes.

A los seis años , se piensa que un niño ya entiende unas 4000 palabras, a pesar de que no necesariamente las use. Él puede hablar en oraciones completas y usar la mayoría de la gramática correctamente, incluyendo los tiempos verbales futuro y pasado.

A ustedes madres y padres, los invito a experimentar el placer de transformar a sus hijos en personas del futuro. Aprender otros idiomas no tiene por qué ser una experiencia traumática. Podemos actuar con tiempo y buscar a los profesionales en el campo para que nos asesoren.

Colaboración de:
Karla Ramos
Directora
Global Kids
www.globalkidscr.com
tel:2 239 8485


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