Marianela Saint-Hilaire
Lingüista y Coordinadora académica
Global Kids
En la actualidad hablar dos o más
idiomas se ha convertido en una necesidad, más
que en una opción. Cuanto más joven sea
la persona, más facilidades tendrá para
escuchar, familiarizarse, adquirir otro idioma y convertirse
en bilingüe. Se considera bilingüe a aquella
persona que puede entender, comunicarse, y expresarse
de una forma clara, perfecta, y precisa, en dos idiomas
distintos.
Algunos padres y especialistas consideran que el aprendizaje
de un segundo idioma puede representar un retraso en el
desarrollo lingüístico del niño, aunque
no existen pruebas que indiquen trastornos del lenguaje
o en el aprendizaje. Otros expertos sostienen que los
niños expuestos a varios idiomas son más
creativos y desarrollan mejor las habilidades de resolución
de problemas. Y que además, hablar un segundo idioma
les ayudará a programar los circuitos cerebrales
para que le sea más fácil aprender nuevos
idiomas en un futuro.
Los niños que adquieren una segunda lengua desde
bebés cuentan con enormes ventajas en su vida,
entre las que se destacan :
- El desarrollo de una capacidad de comunicación
con los padres, familiares, y otras personas cuando
viajen o convivan con personas extranjeras.
- El acceso a culturas diferentes, por medio de la literatura,
las historias, tradiciones, conversaciones, medios de
comunicación, etc.
- La capacidad de ser más creativos y flexibles,
y adquirir una mente más abierta al mundo y a
los demás.
- Un segundo o tercer idioma puede abrir las puertas
profesionales a los niños bilingües más
adelante.
Hay diversas razones por las que muchos padres se esfuerzan
para que sus hijos sean bilingües. Otro idioma inculca
valores y cultura a los niños, además de
acercarlos a sus raíces. En familias donde el padre
o la madre son de países distintos despierta el
interés de que sus hijos hablen ambos idiomas.
Aunque el niño se resista a aprender la segunda
lengua, el padre o la madre que lo hable tendrá
que continuar hablándolo en casa con sus hijos.
Es mucho mejor el aprendizaje precoz, es decir, hablarles
a los niños ambos idiomas desde su nacimiento,
pues permite el dominio completo de la lengua, al contrario
de lo que sucede si se enseña la segunda lengua
en edades tardías.
Así que si existe el interés de la familia
a que el niño sea bilingüe, la casa no es
el único lugar para aprender un segundo idioma.
Actualmente existen muchas alternativas por las que se
puede adquirir la experiencia de hablar otro idioma, por
ejemplo centros de idiomas donde el niño puede
perfeccionar lo aprendido en casa, en la escuela, en la
calle o en otros lugares.
Acorde con un estudio realizado por el sistema escolar
de Miami-Dade, los niños que hablan más
de un idioma rinden mucho más en las pruebas escolares
en su idioma primario. “Estudiantes que fueron expuestos
a un segundo idioma a edad temprana, tuvieron notas significativamente
más altas en lengua y matemática que los
que hablaban solamente inglés”, dice un reporte
la Dra. Joanne Urrutia, Directora del Departamento de
Educación Bilingüe de las Escuelas de Miami-Dade.
“Los lingüistas ya han descubiertos que al
niño tener más de un idioma antes de empezar
la escuela aprenderá a leer más rápido,
porque el niño que es bilingüe sabe qué
es importante y qué no lo es. El niño que
habla dos idiomas sabe el símbolo de la letra y
pueden razonar mucho más rápidamente porque
el cerebro esta trabajando mucho mas”, explica Olga
Bichachi, educadora, reportera y lingüista, quien
ha realizado investigaciones periodísticas sobre
el tema para CNN, Fox News y ABC”s Good Morning
America.
Iniciar al bebé en otro idioma de forma temprana,
para nada perjudica a la lengua materna, al contrario,
la beneficia. Una de las más recientes investigaciones
comprueba que los bebés entre cuatro y seis meses
son capaces de distinguir visualmente entre dos idiomas
con tan sólo mirar los gestos faciales de su interlocutor.
A partir de los seis meses, sólo los bebés
que viven en un entorno donde se hablan dos lenguas mantienen
esta habilidad, pues se ven obligados a estar más
atentos. La investigación fue realizada por el
Grupo de Investigación en Neurociencia Cognitiva
(GRNC) de la Universidad de Barcelona y la Universidad
British of Columbia de Vancouver. Según Nuria Sebastián,
investigadora del GRNC, esta habilidad "forma parte
del conjunto de capacidades que tiene el niño al
nacer". Esta capacidad perceptiva les aporta "una
información más, que utilizan para complementar
la información auditiva". Los bebés
saben diferenciar si se les habla en español o
en inglés, en francés o en ruso, en francés
o en inglés y en holandés o en japonés.
Los resultados demuestran que la experiencia modifica
el cerebro.
Aunque todavía queda mucho por conocer sobre el
cerebro del bebé y sobre la adquisición
del lenguaje en edades tempranas, en general este tema
resulta de gran interés, en especial para los padres
de familia. Si usted está interesado en ayudar
a sus hijos a desarrollar el bilingüismo, estas son
algunas sugerencias:
- Bríndeles bastantes oportunidades de practicar
ambos idiomas, ellos necesitan escuchar y hablar cada
idioma con frecuencia y aprender las palabras y la gramática
de ambos.
- La mejor manera de que los niños aprendan un
idioma es a través del habla real, nada funciona
tan bien como una persona real hablando el idioma en
situaciones cotidianas, como al jugar, ir de compras
o simplemente en conversación.
- Léales en los dos idiomas, es una buena manera
de ampliar su vocabulario.
- Recuerde que no debe presionar a su hijo para que
hable en otro idioma y demuestre lo que sabe. Si su
hijo presenta alguna dificultad como la inmadurez articulatoria,
retraso del lenguaje u otro problema, no es recomendable
que se inicie en otro idioma. Tenga paciencia con los
errores y cambios de idioma. Esta es una parte normal
del aprendizaje de dos idiomas y con el tiempo irán
disminuyendo.
El éxito dependerá de la forma en que se
introduzca el segundo idioma. No se puede obligar a que
el niño lo hable, es esencial que al principio
lo oiga siempre y se familiarice con él poco a
poco, sin obligaciones.
Lo fundamental en todo el proceso es enseñarles
con paciencia y con mucho cariño, para que los
niños desarrollen una reacción positiva
hacia los idiomas y que disfruten de ambos.
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